Día en donde la gente la mayor parte del tiempo se encuentra en casa, descansando de haber tenido una gran noche el sabado.

¿Y a quién no?

Comiendo palomitas, dormir todo el día, o aprovechar todo ese día como tiempo disponible para último momento de hacer tus deberes. Pasear al perro, ir de compras, aburrirte viendo netflix, youtube, leyendo manga, tomar café estando sólo o sola.

Día de no molestar.

Pero para ellos no.

Ya era la misma rutina de siempre. Todos los domingos se encontraban en un lugar en específico, podría ser adentro de un centro comercial, en un parque, o afuera de un minisuper.

Cada domingo alguien decidía en que lugar encontrarse y quien sería el que pondría los retos.

En esta ocasión, no le tocaba a Saito.

—Muy bien, ¿estas listo?

—N-no, es-esperemos a Saito-Chan.

—Nunca llega tarde y esta vez si, es una niña.

Yoshido, el mayor del grupo de amigos de Saito era el líder de poner los retos en este domingo, el es tan directo e imprudente, que no le importaría perder su vida ante un reto.

Más bien, a nadie de este grupo le interesa perder su vida. Disfrutan de la adrenalina, de la pasión, de la diversión de cada reto que pareciera una droga para ellos.

—Perdonen, tuve un problema con una tarea y...—Dijo Saito, y fue interrumpido por Yoshido—.

—Blah blah blah, escuché suficiente, no viniste hasta aquí para hablarnos de tarea.—Balbucio—.

—Calmate bueno para nada.

—Muy bien, continuemos.—Exclamó sonriente dirigiendo su mirada al más menor de todos—.

Se encontraban por las vías del tren, desde cerca se podía escuchar uno que venía en camino, estaba desierto el lugar, pero se podía mirar de lejos que habían algunos policías cuidando el lugar y vigilando, los chicos trataban de no llamar mucho la atención de ellos.

Tanaka Hiro era el menor de ellos, que a continuación podremos mencionarlo como Hiro (su nombre) ya que sus amigos sobre todo Saito, le decían por su nombre.

Hiro ya estaba en la posición, esperando por el tren, se encontraba semi acostado, esto era un espectáculo para ellos y sobre todo la adrenalina de ver como Hiro iba a tener que moverse tan rápido para evitar el tren en segundos.

No se sentían mal por esto, se sentían extasiados, emocionados, la sonrisa no se despegaban de su rostro. Menos a Hiro, el estaba aterrado, se mantenía fuerte, no quería demostrar debilidad y que lo sacarán del grupo de retos, esto hacia que se mantuviera vivo, se sentía libre.

—Ay viene.—Exclamó Yoshido emocionado—.

Dieron los tres pasos hacia atrás para ver con más atención y poder agarrar a Hiro cuando se escapara de esa persecución.

El tren venia a una velocidad algo moderada, el claxon del tren comenzo a sonar casi reventando los timpanos por estar tan cerca, el conductor se había percatado del chico tirado semi acostado en las vías del tren, Hiro comenzó a levantarse agitado y corriendo hacia nuestro lado. Después de haber sentido casi el rosé del tren, gritaron emocionados y acariciando la cabellera rubia de Hiro.

—¡Estas demente! ¡eso estuvo genial!—Exclamó Saito agarrando su cuello con su brazo, y con su otra mano cerrada revolviendo su cabello—.

Se escucharon gritos del otro lado de las vías, eran los policías ya mencionados que también habían visto del Show, pero no espectadores emocionados, caminaban hacia el pequeño grupo de cuatro, se percataron y comenzaron a correr hacia las calles de Tokyo.

—¡Sigue corriendo Daichi!

—Lo siento, ya no puedo.

Comenzaron a detener sus pasos y se detuvieron en la acera donde había menos gente caminando.

Hablo Yoshido, el sujeto pesado de los cuatro.

—Eso pasa cuando no tienes condición física, y eres un flojo de primera.

—De todos modos dejaron de perseguirnos hace mucho.—Mencionó Hiro—.

—Bien entonces, sigamos divirtiendonos.

—Espero que ahora sea un reto para mi.—Dijo Saito—.

—Nono, para nada, lo tuyo será al final, guarde lo mejor para ti, será el mejor reto de este domingo y será en público.

—Sigue ladrando entonces.—Saito rodeo los ojos—.

De nuevo comenzó la diversión, sus cuerpos agitados, sus cuerpos cubiertos de sudor por correr y la emoción de ser descubiertos o detenidos.

Hay días en donde llegan a los extremos, y hay días en donde los retos pueden ser tan simples y aburridos.

Pero Yoshido, el líder no tan atractivo y el más alto del grupo, se encarga de que sus propios retos no fuesen así, tan confiado, tan cabeza dura, demasiado presumido y sobre todo demasiado pesado.

Daichi era el siguiente, habían llegado a un edificio que se dedica a tener departamentos, lugar en donde vive la ex novia de Saito.

Se encontraban afuera del edificio con un ladrillo algo grande que contenía una nota.

"Te lo dije"

La ventana no estaba tan arriba y se encontraba en la esquina del edificio.

—No estoy seguro de que esta sea una buena idea.—Menciono Saito al ver de arriba hacia abajo el edificio—.

—Estoy seguro que no está ahí. Háblale.

Después de oprimir las teclas y encontrar el contacto, decidió llamar. El sonido de espera de que estaba entrando la llamada se estaba haciendo demasiado largo.

—Es un hecho, no va a contestar.

—¿Qué le hiciste?

—Yo, na... ¡He-hey! ¿te encuentras en casa?

Una inesperada contestación lo abrumo, sonreía como idiota, por supuesto por los nervios por esa inesperada contestación tan arrepentina cuando ya se había dado el por vencido.

—¿Qué quieres?

—Ah... que, quería preguntar si estás en casa...

—No lo estoy, y más te vale que no vayas, eres un maldito psicópata.

La sonrisa había desaparecido, claramente... estaba destrozado por escuchar esa última palabra, habían terminado hace tres semanas. ¿Pero quien olvidaría a su primer amor? a un amor de años. Escuchar su voz nuevamente era demasiado doloroso, pero satisfactorio, su corazón había sentido un gran golpe en el pecho por escucharla.

Tuvieron altos y bajos, se sentía mal. Pero demasiado enojado a la vez después de esta llamada.

—Lanzalo.

—¿En serio? pero no nos has dicho si está o....

—¡Lanzalo ya!

Daichi tenía el ladrillo en su mano, el era perfecto en apuntar y darle al objetivo, apretó con su mano el ladrillo y comenzó a dar unos pasos hacia atrás, haciendo su brazo atrás para que todo su cuerpo tener el pulso y la fuerza de poder romper aquella ventana.

Lo lanzó, y se vio como la ventana se rompía completamente e hizo un ruido estruendoso que la escena de vandalismo sería detectada rápidamente por dar ubicación con tan sólo buscar una ventana rota, el ladrillo se había adentrado en el departamento de quien fue antes la novia de Saito.

Las vistas de los porteros quien cuidan la entrada del edificio se implantaron en los "vandalos" que habían hecho aquella maldad, hacían señales con sus manos y caminaban rápidamente hacia ellos, detenerlos e interrogarlos.

Los amantes de los retos extremos no lo dudaron dos veces y comenzaron a correr a donde antes se habían detenido para tomar aire. Sabían que ahí entre toda esa gente y en medio del centro, los perderían.

—Pero que día más más emocionante.

Mencionó el más alto de todos, y el mayor, Yoshido.

Su voz expresaba emoción, energía, excitado, esto era adrenalina para el aún que simplemente tenga que correr tanto para evadir la ley y poder burlarse con su manada.

De tanto correr no se habían percatado que el sol estaba escondiéndose detrás de los edificios, las luces de la ciudad comenzaban a encenderse conforme el sol estaba decidiendo visitar otros continentes, era el momento especial de Saito.

Esta era la hora en donde todos comían, descansaban, y recordaban las divertidas cosas que habían hecho un día como hoy, Domingo.

—Estoy cansado, parece que no tienes algo planeado para Saito-chan. ¿Puedo irme a casa?

Menciono el menor de todos, Hiro.

Se estiraba mientras bostezaba, se veía cansado, su cuerpo pequeño y su mirada de niño inocente no lo delataba a las "diversiones" que estos hacían sólo por pasar el rato.

—¿Estas loco? viene lo mejor de todo, primero vamos a un restaurante.

Se abrazaron todos entre sí y se abalanceaban de felicidad, sobre todo por la amistad fuerte que tenían desde hace muchos años, poder divertirse y no decir nada ante nadie lo que hacían días como estos.

Ingresaron a un restaurante Bar, uno al cual pudieran pagar para poder beber y comer. Se veía con clase, muchos hombres de traje u hombres bien vestidos con sus acompañantes. Demasiada gente como para ser contada uno por uno.

Se sentaron por la barra y pidieron tarros de cerveza cada uno. Reían, había uno que otro mal chiste, recordar viejos tiempos sin mencionar la maldita escuela que les encantaba pero al mismo tiempo detestaban.

Después de varias bromas entre sí, varios golpecitos y sobre todo suficientes tarros de cerveza para ya no estar tanto en los cinco sentidos.

Yoshido el líder del grupo, el líder de poner los retos hoy día domingo.

Había encontrado a la víctima especial para su malvado plan, para la gran broma pesada que sería la mejor de esta noche.

El sujeto se veía alto, delgado, pero con un cuerpo muy bien trabajado, apenas había entrado el a la tienda y ya Yoshido ya lo había tenido en la mira, veía sus movimientos, sus risas y con la gente de clase con la que estaba.

Estaba leyendo cada uno de sus movimientos, estaba leyendo a la persona.

—¡Bingo!—Dijo el mayor.

Saito había tomado de golpe su pequeño trago al escuchar la exclamación del pesado.

—¿Que sucede? no estamos jugando.

—Creo que mucha cerveza le está afectando.—Agregó Hiro sin aún escuchar alguna palabra del mayor—.

Yoshido, el mayor, el cabeza dura, el más pesado de todos y el menos atractivo, tenía una sonrisa de oreja a oreja sin aún despegarle la vista a la víctima.

Hizo un pequeño movimiento de su cabeza y miró a Saito. El chico se extrañaba de su inusual mirada, de su mirada que producía miedo e intriga.

Saito ya estaba haciendo suposiciones en su cabeza que el chico había tomado drogas antes de reunirse y que apenas estaba haciendo efecto la droga.

El chico de cabello negro carbón, tenía el ceño fruncido y una mirada de extrañeza hacia la actitud de Yoshido, por fin esté hablo.

—Encontré a la persona indicada.

—¿De que hablas?—Dijo Saito entre pequeñas risas—.

—Míralo.—Dijo haciendo reojos a la persona que ya había involucrado en su reto extremo de la noche y la última—.

—Ah... ¿ok?, veo a un hombre de traje con cabello castaño oscuro hablando con demás hombres ¿Qué con eso?

—Te reto a besarlo.

Lo que dijo fue escuchado por los oídos de los tres chicos, Saito casi se atragantaba al escuchar tremenda barbaridad, había regresado la cerveza al tarro, mientras Yoshido le daba golpes en la espalda teniendo una sonrisa.

—¿Te drogaste?

—No, ve y hazlo.

Saito miró a los demás chicos siendo cómplices del mismo Yoshido, habían quedado anonadados a tal reto, era la primera vez que alguien ponía uno así, y obviamente no se quedarían con las ganas de no querer verlo, habían cerrado la boca y solo estaban entusiasmados por ver aquel acción que Saito iba hacer.

—¡¿Estas demente?! por supuesto que no. No soy gay.

—Bien... entonces estás fuera.

—¿Que? oye, espera espera, ¿no piensas en las consecuencias?

—¿Desde cuando pensamos en las consecuencias de todos los retos de cada domingo que hacemos?—Contraatacó.—Ve y hazlo.

—Eres un maldito hijo de...—Rodeo los ojos y suspiro.—Lo haré.

—Bien, sabía que no me fallarías.—Dijo aquel que había planeado tremendo reto poniendo su mano en el hombro de su cómplice.—Estaremos más alejados para seguir bebiendo aquí, estaremos en un rincón más alejado de la gente.—Miro hacia varios lados y volvió la vista a Saito con una mirada alegre.—Te estaremos viendo.—Afirmo acercando su rostro un poco más a el alzando las cejas—.

Los chicos ya se estaban levantando de sus asientos hablando con la que los había atendido que se cambiarían de lugar.

Saito aún no se creía lo que estaba apunto de hacer, su frente comenzó a sudar, las manos las apretaba por los nervios y quería verse fuerte. No dejaba de ver al sujeto que lucia muy alegre, entretenido en la conversación con varias personas que en un momento iba ser arruinada, iba hacer estropeada y tal vez iba arruinar la noche no solo del desconocido, sino de las personas que lo rodeaban al ver aquella escena que tal vez, podría provocar disgusto.

Comenzó acercarse aquella mesa, atravesando mesas del centro, caminaba lento, quería actuar de la forma más natural posible y no lucir un sujeto desesperado para acabar con esa estupidez que tanto mencionaba en su cabeza, que este reto era "estupido".

Veía a los chicos en un rincón esperando por el show. Saito estaba asustado, y lo estaba bastante, iba aprobar por primera vez unos labios de un hombre, de un hombre desconocido que probablemente tenía novia.

Esto no iba hacer dudar de su orientación sexual, porque estaba seguro de ser 100% hetero. Esto lo hacía para callar bocas, sobre todo la de Yoshido.

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