No me siento bien.

Era algo obvio que Saito se pondría así, nervioso, confundido, sobre todo que su estómago se revolviera después de verlo y apartar su mirada para poder despertar de un sueño que eso creía el, de una pesadilla.

¿Que se supone que iba hacer? ¿Actuar como si nada? ¿cómo si fuera la primera vez que lo viera?

Por supuesto que sí. Eran buena opción, actuar como si nada, pero sería imposible poder olvidar su rostro cuando tomaba del menor y sobre todo cada que lo besaba. Seria imposible poder olvidar que tuvo algo con el sobre todo este mismo día que se enteró que sería su nuevo maestro de Periodismo Político estaría nervioso todo el tiempo, sobre todo tenso.

¿Daigo se habrá dado cuenta de la presencia de Saito? O el también actuaría como si no se conocieran, claro... después del rechazo de la mañana no dudaría en tomar por esa opción.

—Buenos días, mi nombre es Daigo Kenta y seré su nuevo profesor de Periodismo Político, espero nos comprendamos y tener una buena relación.

¿Que clase de discurso es ese? idiota.

El mayor miraba cada rincón del aula, cada persona hasta que se topó con la mirada de Saito, solo se observaban. El menor no pudo evitar apartar la mirada con un rostro sonrojado y mordiéndose el labio. Iba aguantar una hora estando con el en esta aula, pero no estarían solos por supuesto.

La clase había comenzado, buena introducción, buena explicación, sobre todo su forma de evaluación era muy buena, todos se sentían a gusto ya que no tenían porque preocuparse tanto por los exámenes pero si por los proyectos finales de cada trimestre. Lo cual sería mucha paja y demasiado estrés ya que a eso se enfocarian más, hacer un proyecto excelente viendo fenómenos políticos etc.

A pesar de que Daigo en ningún momento veía a Saito, este si lo hacía, aún que con mala cara pero lo hacía, miraba cada parte de su cuerpo, sobre todo en su boca a la forma de hablar y como lamia sus labios con su lengua que el mismo ya había probado, no pudo evitar recordar su lengua como recorría por su espalda y se arqueaba. Recordaba la sensación.

Deja de sonreír como idiota.

Era obvio que Daigo quería dar una gran impresión la primera vez, que los alumnos se sintieran cómodos de poder hablar con el. Alguna que otra mujer susurraba entre ellas diciendo lo grandioso que era, sobre todo en lo atractivo, si tendría novia o estaría casado.

✎     ✎     ✎     ✎

Cada quien se iba en grupo de dos o de cuatro.

Hiro y Saito guardaban sus pertenencias en la mochila, no iban hacer los últimos en salir, ya que un grupo de mujeres estaban al rededor del profesor mientras este les regalaba una sonrisa y contestaba a sus preguntas educadamente, la mayoría eran preguntas del trabajo que había pedido para el día de mañana, pero era una buena excusa hacer preguntas de ese tipo solo para poder estar cerca de el cuando solo lo querían ver más de cerca y admirar su cuerpo y sus ojos que te hechizaban.

Hiro y Saito bajaban por las escaleras que contenía su aula para bajar hasta el escritorio y salir pasando a lado del momento incómodo que las chicas estaban creando en el aula por sus formas de hablar con el profesor Daigo.

Pasando a un lado de la atmósfera incomoda y sobre todo ridícula pudo notar la mirada de Daigo mirándolo hacia la salida, no lo iba haber hasta el día de mañana, o no lo sabría con exactitud si no a checando los cambios de horario que luego los jefes de cada campus cambian.

—Es demasiado bueno, creo que me agrada, ¿Que te parece?—Se encontraban en la salida del aula—.

—Ah... no lo sé, puede que solo quiso dar una impresión, es mejor verlo mañana.

—Tienes razón.

¿No se dio cuenta que Daigo es el mismo sujeto que besé?

Por dios Hiro, deja de ser tan despistado.

En los pasillos no había tanta gente, el campus es demasiado grande que hay demasiados pasillos por los cuales recorrer, pero si había alguna que otra persona pasando a lado de estas personas hablando por teléfono o leyendo un libro.

El mayor entre los dos había suspirado, estaba exhausto y lo mejor sería ir a casa, pero no quería perder clases si prácticamente es el primer día de cambios de materias y maestros.

No esperaba encontrar tan pronto a su mejor amigo, pero casi siempre él, viene a recogerlo para tomar un receso los dos y poder comer juntos, hablar sobre cómo estuvo el fin de semana o reunirse en cual departamento para poder jugar videojuegos. Era obvio que lo vendría a buscar, pero su mente solo está llena del rostro de Daigo Kenta, y que estaría viéndolo todos los días lo aterraba un poco.

Veía como su mejor amigo venía hasta el, Hiro se había percatado y decidió irse en busca de sus amigos que posiblemente estarían en una cafetería con algo de resaca tomando bebidas que les quitarian algo de deshidratación, o simplemente jamás vinieron.

Harada Naoki es demasiado atractivo para cualquier chica que lo podría mirar, desde que vio a Saito a lo lejos de él, se formó una sonrisa en su rostro algo leve sin mostrar los dientes, estaba feliz de poder ver nuevamente a su amigo y tener algo de tiempo a solas con el para hablar sobre el fin de semana.

—Hola viejo.—Dijo Saito dándole un pequeño golpe en el hombro de éste—.

—Te ves horrible, ¿Bebiste anoche?

—¿Se nota?

—Claro que si, ven, te compro algo.

El chico de cabello café claro tomo de la muñeca del menor y se lo llevo mientras Saito estaba atrás de él. Era a menudo que el mayor hacía esto, tomaba a Saito con tanta confianza que el chico no le molestaba, ¿porque debería de molestarse?, claro, llevan mucho tiempo siendo amigos y sus lazos de amistad han sido demasiado fuertes, demasiada confianza entre los dos para contar sus cosas.

Ya estando en la cafetería con su desayuno y en su mesa que siempre escogen, era momento de hablar sobre el fin de semana. Aunque Saito no se sentía seguro si poder hablar con el sobre el día de ayer, sobre el día en que beso a un hombre mas mayor que el, y mucho menos la parte de hoy en la madrugada que había sido abusado por ese mismo hombre, y todavía peor para el... que le gusto haberlo hecho, y sobre todo omitiria la parte en que ese sujeto es su nuevo profesor.

Se sentiría aterrado y algo incómodo de poder contar eso, serán muy amigos, pero hay cosas muy personales que no deben de contarse.

Era obvio que Naoki también tiene secretos que no le a contado a Saito, y eso estaba bien.

—¿Porqué tan callado?—Dijo entre risas—.

—Lo siento, es solo que estoy cansado.—Menciono mientras tenía sus manos en su rostro, teniendo los codos clavados en la mesa que pertenece a la cafetería—.

—No debiste tomar anoche si sabías que vendrias a la escuela.

—Deja de cuidarme como si fuera un niño.—Dijo quitando las manos de su rostro, encontrándose con la mirada muy cercana de Naoki, eso lo sonrojo un poco y se alejó—.

—Bueno bueno, dime ¿cómo te fue ayer con tus amigos?

Naoki no le gustaba participar en retos, mucho menos estar con los amigos de Saito, el los consideraba un poco menos maduros pero para el, él chico de cabello negro y tono de piel como la nieve, lo consideraba diferente, lo consideraba como alguien que debía de cuidar.

Saito comenzó a contar las anécdotas de ayer, omitiendo la parte en donde le habían retado besar a un hombre, lo había omitido a toda costa. Se saltaba las partes en donde el sujeto aparecía.

Contó sobre que había platicado nuevamente con su ex novia, y por supuesto su mirada tuvo un desánimo al recordar aquella escena y sobre todo haberle roto su vidrio, pero no estaba arrepentido por que alguien de sus amigos lo haya hecho.

Al contar que había ordenado al lanzarlo el vidrio y huir, Naoki acercó su brazo a su rostro e hizo fuerza con sus dedos para que uno le pegara algo fuerte en su frente. Saito le dolió y se frotó.

—¡O-oye!

—Te lo mereces, ya estaba sintiendo un poco de dolor al ver tu rostro triste.

—¡Me dijo psicopata!

—Puedo recordarte lo que hiciste para que ella te considere así, sobre todo haberte terminado.

—No.—Dijo en tono bajo teniendo su rostro hacia abajo—.

Había pasado hace unas semanas de aquello que había pasado, se podría considerar que casi un mes.

No era el mejor momento para recordar aquel pasado que quisiera corregir, no era el momento para pensarlo y hablarlo, el sabía exactamente que hizo mal pero no quería aceptarlo, aún no.

Saito se tocaba algunas partes del cuerpo y se sobaba haciendo algunos leves gestos de dolor pero algo disimulados para que Naoki no se diera cuenta. En una de esas estiro su cuello después de dar un gran suspiro mostrando más piel de lo que el quisiera haber enseñado a propósito.

—Wow, ¿En serio te hicieron un chupeton?

—¿Que?

Había detenido su estiramiento, quedo perplejo, el mismo después de tomar un baño no se había dado cuenta enfrente del espejo ya que no había tiempo de inspeccionar su cuerpo, quedo en shock y solo observaba a su mejor amigo mientras éste miraba con detenimiento el chupeton.

Hizo una sonrisa demasiado fingida, tenía el aura de nerviosismo y el podía sentir como alguna que otra gota de sudor correr por su frente.

—¿Qu-que dices...—Dijo riendo falsamente.—N-no es nada—.

—Basta de mentirme, sabes que odio las mentiras, ¿Te acostaste con alguien? Es por eso que estás tan cansado.—Afirmo—.

—¡Ca-callate!

No pudo evitar sonrojarse a tal afirmación, antes del que el hombre mayor dijera otra palabra más, tapó la boca del hombre con su mano y éste lo miraba con dulzura con una mirada tierna al ver la reacción del menor al ponerse sonrojado y tímido.

—N-no es nada, me acosté con una chica.

El hombre de cabello café claro y ojos azules claros, tomo de la muñeca de Saito con la que tapaba su propia boca y lo jalo hacia a él, levantando lo de su asiento y acercandolo cara a cara, Saito se sonrojo más.

—Dejame ver.

—Na-Naoki-san

—Vaya chupeton, se ve que esa chica te deseaba.—Menciono y prosiguió.—¿La conozco?

—Por favor, deja de meterte.—se alejo y volvió a colocar su trasero adolorido en el asiento—.

—Lo siento.—Hizo una cara de extrañado, usualmente Saito le contaba todo, no detalladamente, pero se le hacía raro que no dijera tan solo el apellido de la persona con la que se había acostado, no le tomo importancia y suspiro.—Me tengo que ir, necesito llegar antes—.

—Muy bien.

Harada Naoki se levantó de su asiento, y acarició la cabellera color carbón del menor, había sonreído sin mostrar los dientes, y dándole una dulce mirada, fue un buen momento de a compañía, no la suficiente como hubiesen querido, pero lo fue.

✎     ✎      ✎      ✎

Los pasillos no estaban vacíos, la gente caminaba de un lado hacia otro, y otros estaban detenidos para charlar con amigos o conocidos, la atmósfera se encontraba calmada.

Saito se dirigía nuevamente a su aula para llegar antes que todos, y poder estudiar un poco y disfrutar del aire acondicionado, probablemente se quedaría dormido por estar solo y tener el clima solo para el sin tener que haber gente para que el aire acondicionado provocara calor.

Estando a unos metros de la puerta, acomodó la camisa del cuello para cubrir gran parte del cuello, si Naoki lo pudo notar con tan solo mostrar algo más de piel en su cuello, alguien más se daría cuenta y sería demasiado vergonzoso.

La aula estaba vacía, la puerta había sido cerrada detrás de el, miró en cada rincón y listo para subir las escaleras, cuando escuchó la voz masculina de su profesor, del sujeto con el que se había acostado.

—Me alegra que llegues temprano, eso habla muy bien de ti.

Había volteado su cuerpo rápidamente del susto, estaba algo boquiabierto al verlo que todo el tiempo estaba detrás de la puerta, tal vez estaba esperándolo, tal vez sabía que llegaría.

—¡¿Qu-que estas haciendo aquí!?—Exclamo en tono bajo, para que al otro lado de la puerta no se escuchara nada—.

—¿No has visto tus horarios? Tienes dos horas conmigo.

—Maldito degenerado. ¡Vete de aquí!

—Hey hey, ¿qué es esa forma de hablarle a tu profesor?

Estaba acercándose más a el, las mejillas volvieron a tornarse rojo al ver como se acercaba y su boca estaba inmovilizada por el miedo que el sujeto le provocaba, estaban solos, y aún faltaba un poco para que las clases comenzaran.

—Es-espera, no quiero nada contigo, solo fue una equivocación lo de anoche.

—Tu rostro responde diferente, ojalá mirarás como te pones cuando me acerco más.

Era cierto, se ponía nervioso, y sus mejillas estallarian de lo rojo, en cualquier momento alguien abriría la puerta y los encontraría de esa forma, de esa forma tan sospechosa y cercana. Comenzarían suposiciones.

—Basta, me iré de aquí, regresaré cuando todos hayan vuelto.

Paso a un lado del perfil de Daigo, camino algo rápido hacia la salida, sintió un fuerte agarre de la mano de la única persona con la que se encontraba, lo jalo hacia a él y con su otra mano tomó de su afilada barbilla e implantó un beso, abrió su boca lo más que pudo para darle un cálido beso, con su otra mano sostenía la muñeca del chico hacia arriba.

Extrañaba sus labios, su rostro, el había extrañado a Saito.

A pesar de que el menor había reaccionado de forma diferente, con el paso del beso, su rostro cambiaba de emoción, un rostro donde se estaba dejando llevar por el sabor de los labios de Daigo Kenta, donde el sonrojo había disminuido un poco, y donde sus ojos se encontraban relajados y semi cerrados y el ceño fruncido había cambiado a relajación, aún que el se mentía así mismo de que esto era un error, no podía evitar dejarse llevar por este beso prohibido en un lugar público, en su escuela.

Aún miraba a Daigo con los ojos semi cerrados, pero el mayor los mantenía cerrados. El puño de Saito todo el tiempo lo mantuvo cerrado a pesar todavía de ese agarre de muñeca, pero con el paso del beso, se relajó y poco a poco el beso se convertía en algo más sexual y erótico, aún que este se resistía.

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