El miedo recorría por su espina dorsal, miedo a que los encontraran en este momento, si no es que ya estaban presenciando de la escena homosexual.

Él chico de cabello color carbón con el brazo que no era sostenido ni su muñeca era agarrada, empujó al mayor apartandolo de él, habia aguantado la respiración y al haberlo empujado recuperaba lo perdido, mientras tenía semiagachado la mirada y parte de su cabello le cubría los ojos, las mejillas sonrojadas aún seguían, estaba temblando, estaba tenso, a pesar de haber tenido un momento de relajación, el miedo le ganó y pudo más con él.

Daigo lo miraba con un rostro serio, no le había gustado para nada que lo empujara de esa forma, pero era obvio que Saito reaccionaría de esa manera, y estaba en todo su derecho.

—Deja de hacer eso.

—¿Hacer que?

—De besarme sin mi permiso.

—No recuerdo que lo hayas hecho tú, el día del restaurante.

—¿Que estas diciendo?—Finalmente alzo la mirada y frunció el ceño.—¿Acaso esto es una especie de castigo?

—Puedes tomarlo como quieras.

Joder, a este sujeto solo le importa el sexo.

Como sabría con exactitud lo que Daigo siente por Saito, era de esperarse esa probabilidad de lo que lo único que quiere su profesor de Periodismo Político, es el sexo.

Es mayor que él, muy atractivo, con un cuerpo bien trabajado, podría conseguir a quien sea que fuera de su alcance y fuera correspondido.

¿Por qué exactamente Saito Takashi?

Había sido un momento sexual, solo uno, y uno bastante inesperado. Y él mayor ya lo consideraba que era de su propiedad para hacer ese tipo de confianza.

—Seguiré disculpándome con usted por lo de anoche, permiso.—Hizo una reverencia de 90° grados mientras tenía los ojos cerrados, volvió a su postura normal y se retiró del aula sin más que decir y sin voltear a verlo—.

Al salir del aula había sacado el aire que por mucho había contenido por esa reverencia, estar con el era demasiado sofocante y da miedo. ¿Puede continuar las clases con Daigo estando normal?, esas preguntas pasaban por su cabeza después de esto, después de probar sus labios nuevamente, aún contenía el sonrojo al haber salido por aquella puerta. Esperaría a lado de la entrada hasta que llegaran más personas, y sobre todo Hiro.

No sabia él menor si poder contarle a Hiro sobre la situación, en él grupo de los retos era al que más confiaba. Pero se sentía aterrado al pensar que diría sobre que se acostó con un hombre, ¿Lo rechazaría? o se inventaria una historia en la cual el hombre mayor Daigo Kenta había abusado de él, que lo había drogado como un castigo por arruinar una reunión agradable con hombres de clase.

Movió la cabeza algo brusco para deshacerse de esos pensamientos tan estupidos. Claro que iba a quedarse callado hasta que el mismo Yoshido lo viera en persona a su nuevo maestro, quedaría anonadado y al mismo tiempo muerto de risa por la mala suerte del chico de cabello negro como el carbón.

—Saito-chan ¿Qué haces aquí?

Hiro apareció a su lado lo cual provocó un leve susto conjunto de un brinco del sujeto que estaba en mares de pensamientos para una solución.

—¿Co-como que que hago aquí?—Mostraba una sonrisa forzada, mientras acariciaba su cabello por los nervios—.

—Si, me refiero aquí afuera, deberías estar ahí adentro.

—Quería esperarte.

—Aww.—Menciono el menor entre los dos, y se acerco para abrazarlo algo fuerte—.

—Hi-Hiro-San, ¿Qu-qué haces?—La atmósfera se volvió incómoda, y Saito hacía gestos de incomodidad sobre todo de sorprendido por esa acción tan repentina—.

Tomo de sus hombros y lo apartó de él, mientras miraba hacia otro lado con un leve sonrojamiento, y éste finalmente habló.

—Lo siento, a Yoshido no le gusta que lo abrace.

Hiro es una persona muy tierna, demasiado gentil y amable, demasiado inocente por querer decirlo asi, demasiado sonriente y alegre con una mente positiva. Él siempre estuvo rodeado de atenciones y comodidades por parte de su familia, recibía amor y aprendió a dar amor, cariño, etc.

Ahora que mencionaba a Yoshido recordó un momento los episodios donde Hiro siempre trataba de darle cariño a Yoshido, ya sea acariciando su cabello o abrazarlo de forma inesperada, pero éste siempre se alejaba con un rostro apenado. ¿Algo trata Hiro de hacer?

Él grupo de los retos extremos, jamás ha visto a Hiro con una chica, siempre lo ven socializando sin problema alguno con mujeres, pero con hombres conocidos que no son sus amigos, se siente apenado y muestra sonrojo en sus mejillas. ¿Los evita? ¿No le gusta socializar con gente nueva?

Si hay que dejar algo en claro, es que jamás han hablado con Hiro sobre su vida sexual o sobre todo si alguna vez ha tenido novia, sería algo inapropiado, al menos en la mente de Saito.

Ya que Yoshido y Daichi le preguntarian sin pelos en la lengua. Pero esta no sería la ocasión, ya que aún no se encontraban.

—Hablando de Yoshido, ¿Lo has visto?

—Ah, si... como es que lo olvide.-Dijo llevándose un pequeño golpe en la frente.—Lo vi en el baño con Daichi.—Rodeo los ojos para después dar un suspiro.—Se ven realmente mal.

—Mmmh, ya veo.

Los compañeros de estos dos ya estaban ingresando al aula, mientras dejaban la puerta abierta para los restantes que faltaban, cuando solo los únicos que no estaban en el aula de clases eran los cuatro. Estaban esperando sabiendo que ya vendrían en cualquier momento. Y así fue.

Yoshido tenía la capucha de suéter en la cabeza, en su rostro tenía conjunto de unos lentes de sol, lo que faltaba la capucha de cubrir su cabello, lo restante se veía que estaba revuelto.

Daichi se veía bien, pero lo que estaba usando era unos pans y unos tenis color blanco, conjunto de una playera blanca delgada, se podía notar de lejos como de cerca que esos sujetos se habían levantado de la cama y habían venido así a la escuela. Se veían jodidos.

—La cama sigue pegada con ustedes.—Menciono Saito—.

—Ja, ja, que gracioso idiota.—Respondio Yoshido con una risa fingida—.

A Hiro le provocó una leve risa mientras miraba hacia los dos sujetos que aún tenían la cama sobre ellos. Dio un suspiro conjunto de una sonrisa y hablo.

—Bien, voy a entrar, no tarden.

Daichi no había dicho ninguna palabra, como si el gato hubiera comido su lengua, pasó hacia un lado de Saito y se dirigió hacia la entrada para poder tomar su asiento y estar al corriente de lo que se a perdido.

El pasillo se podría considerar vacío si no fueran por las dos personas que aún permanecían ahí. Uno con resaca y dolor de cabeza, y el otro con una preocupación enorme y con cuerpo adolorido.

—Entremos antes de que tengamos un regaño del profesor Hamada.—Hablo Yoshido mientras caminaba hacia la entrada pasando a un lado de Saito, antes de pasar por esa puerta, él menor habló—.

—Tenemos que hablar.—Dijo en seco—.

Yoshido había volteado su cuerpo para verlo, no sabía él chico de cabello negro si lo estaba viendo, con esos lentes de sol podía pensar que miraba hacia otra parte, pero conociendo al sujeto con dolor de cabeza sabia que lo miraba con atención a lo que tenía que decir, aún que todo para él es indiferente, iba a evitar esta conversación para después cuando este más fresco, y pasar por esas clases en donde la mayor parte del tiempo solo hablan dando explicaciones y para este día Yoshido no se sentía bien para soportar palabras.

—Lo que quieras decirme dímelo después.—Volteó nuevamente hacia la dirección de la puerta y antes de caminar un paso más, Saito sostuvo de su suéter y le dio un jalón para que se detuviera.—Viejo, ¿Qué te sucede?—Exclamó mientras solo su cabeza estaba volteada al ver como Saito aún lo agarraba del sueter—.

—Me metiste en un problema.

—¿Ah?

Él mayor había volteado su cuerpo a verlo nuevamente, Saito ya había dejado de agarrarlo, ya tenía la seguridad de que Yoshido se quedaría a escuchar aunque sea lo más importante que el quería decirle sobre el nuevo profesor que aún él mayor entre los dos, no tenía idea.

—¿De que hablas?, ¿Te refieres a tu exnovia?

—Hablo del nuevo profesor

—¿Nuevo profesor?, ¿tenemos uno nuevo?.—Dio énfasis a sus dos preguntas, y como siempre no dejaba hablar a Saito, ya que hablo nuevamente algo preocupado.—Viejo me hubieras mandado un mensaje sobre eso, daré mala impresión si me ve así.

Quito su mochila de la espalda y guardaba los lentes de sol en ella, no se veía muy mal, al contrario, se veía bien, pero como siempre Yoshido quería llamar la atención, mientras guardaba los lentes de sol y cerraba la mochila y más bien le prestaba más atención a ella, Saito exclamó en voz baja.

—¡Yoshido no me estás escuchando!

—Escuche suficiente, vamos a entrar antes de que pase lista.

Él mayor se puso atrás del menor y agarró sus hombros, lo empujaba hacia la puerta mientras Saito hacia el esfuerzo en vano de hacer resistencia de que no lo encaminará algo rápido.

—¡Tienes que escucharme!

No dijo una palabra más y llevo la mano hacia la perilla de la puerta aún con una mano agarrando el hombro de Saito, él mayor estaba semi agachado a la altura del hombro del menor, teniendo flotando su barbilla en el hombre de cabello negro como el carbón. Saito podía escuchar su respiración, tenía un leve sonrojo sabiendo que Yoshido estaba muy pegado a él, y que estaban cerca de oreja a oreja.

Al abrir la puerta llamó la atención de todos, como la de los chicos que son sus amigos, y como de su propio profesor, Daigo Kenta.

—Llegan algo tarde.—Menciono él profesor en tono serio mirando a los sujetos aún en esa posición, los sujetos que interrumpieron su clase—.

—Ya vi a que te referías.—Dijo Yoshido en la oreja del menor en un susurro que solo ellos dos podían escuchar—.

—Cállate idiota.—Grito en susurro que pudo ser escuchado por Daigo—.

Yoshido lamió sus labios y dio una sonrisa para una buena impresión y dar a saber que esta arrepentido por haber llegado tarde, pero los dos sabían que sería una mentira a lo que estaría a punto de decir.

—Lo siento mucho señor...—Pronunciaba alargadamente las últimas letras de su oración, pues, aún  no sabia el nombre del susodicho sujeto que Saito había besado ayer en la noche—.

Daigo permanecía con su rostro serio e indiferente, pero no iba a permitir que lo tomaran como alguien idiota como el profesor Hamada.

—Daigo.—Menciono, para terminar la oración incompleta de Yoshido.—Puedo recordarle, señor Yoshido, que ha tenido una falta conmigo, si no fuera por su amigo Tanaka tendría otra falta conmigo y no es algo que usted quisiera, y menos yo, ya que es mi primer día dando clases.

—Que sujeto más irritante.—Menciono en un susurro demasiado bajo en la oreja del que aún sostenía su hombro—.

No pudo decirle una mentira, Daigo era más listo, iba a evitar una batalla de palabras para hacer creer que él profesor estaba en un error y sobre todo, Yoshido quería dar lástima. Como siempre, él quería salirse con la suya.

—Esta bien.

Últimas palabra de Yoshido ante esta conversación, encaminaba a Saito aún agarrando su hombro. Se podía sentir como él profesor los encaminaba con la mirada hasta llegar al asiento de esos dos.

El mayor no dejó que él chico de cabello negro como el carbón se sentara con Hiro, en vez de eso, lo encaminó hasta los asientos finales, tendrían una vista demasiado alejada pero a Yoshido no le importaba eso, le importaba más solucionar el supuesto problema que Saito creía que era muy grande. No podrían hablar, pero si darse notas entre sí.

La clase había comenzado, él pase de lista era lo mismo de siempre, Yoshido se percató de como Saito le daba pena decir "presente", cuando él profesor decía su nombre. Era obvio que Saito quería permanecer en anonimato, que él no supiera su nombre, en esos enredos de pensamientos que había tenido, se le ocurrió una idea que podía ser algo alocada si es que Daigo Kenta de verdad estuviera interesado en él mismo Saito. Buscar su expediente de la Universidad y médico, sería considerado algún tipo de acoso.

—¿Que estas haciendo?—Dijo Yoshido en susurro interrumpiendo los pensamientos vacíos de Saito—.

Su compañero de banca miraba con atención la mano de Saito, estaba escribiendo en una hoja de su carpeta, escribía rápidamente que posiblemente sea una letra incomprensible, con garabatos y palabras sin terminar.

Arranco la hoja y era momento de una conversación vía mensajes en una hoja de carpeta.

Sin mirar al mayor y pretendiendo poner atención a la voz de su profesor, le dio en la mano la nota en vuelta en bola, lo cual éste lo desenvolvió.

Eres un estupido.

Me metiste en un problema, ahora resuelvelo.

Ya he hablado con él y no esta nada contento por lo que e hecho.

Yoshido tomó un bolígrafo y comenzó a escribirle, no le sorprendió el hecho de que habían hablado, era obvio que llegaría a pasar, en su mente pensaba que no había pasado a mayores. Hizo bolita al papel con el texto ya escrito, y ahora tocaba a Saito leer su posible "solución".

¿Que tanto te preocupa?

¿Te ha amenazado con acusarle a alguien de que eres gay?

Viejo, relájate, todo está bien.

El lo olvidara, se ve que su

ética es de acero.

No le dirá a nadie, y a puesto

que el entendido cuando dijiste

que fue un absurdo reto.

Ahora, déjame en paz

y pon atención.

¿Algo más que me tengas que decir?

Saito frunció el ceño al leer el texto que su amigo le había escrito, estaba algo irritado, creía que lo iba ayudar, pero no lo haría, ya que no sabe lo que exactamente había pasado hoy en la madrugada. Que había sido tocado por su profesor nuevo, que se había acostado con él y que se dejó llevar por lo que su cuerpo exigía. No quedo de otra que pretender hacer caso a lo que Yoshido decía.

Dio un suspiro, y tomó su bolígrafo para dejar algo muy en claro.

¡NO SOY GAY!

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